De "La sociedad del espectáculo" de Guy Debord
“El espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social mediatizada por las imágenes.”
“El espectáculo es una visión del mundo objetivada.”
“El espectáculo es la permanente presencia de la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente, en cuanto ocupación de la parte primordial del tiempo de la vida fuera del ámbito de la producción moderna.”
“En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso.”
“Con la separación generalizada del trabajador y su producto, se pierden todo punto de vista unitario sobre la actividad realizada y toda comunicación personal directa entre los productores. Conforme progresan la acumulación de productos separados y la concentración del proceso productivo, la unidad y la comunicación se convierten en atributo exclusivo de la dirección del sistema.”
“La actual “liberación del trabajo”, el aumento del tiempo de ocio, no es en modo alguno una liberación del trabajo, ni una liberación del mundo conformado por ese trabajo. La actividad enajenada en el trabajo no puede nunca recuperarse mediante la sumisión a los resultados de ese mismo trabajo alienado.”
“Cuanto más contempla, menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad, menos comprende su propia existencia y su propio deseo. La exterioridad del espectáculo en relación con el hombre activo se hace manifiesta en el hecho de que sus propios gestos dejan de ser suyos, para convertirse en los gestos de otro que los representa para él.”
“El crecimiento económico libera a las sociedades de la presión natural exigida por la lucha inmediata por la supervivencia, pero estas sociedades no se liberan de su libertador.”
“El consumo alienado se convierte en un deber para las masas, añadido al de la producción alienada.”
“El obrero, repentinamente liberado del total desprecio que hacia él manifestaban ostensiblemente todas las modalidades de organización y control de la producción, se encuentra diariamente a salvo de ese desprecio y aparentemente tratado como una persona relevante, con una atenta gentileza, bajo su disfraz de consumidor. En este punto, el humanismo de la mercancía se hace cargo del “ocio y la humanidad” de trabajador, simplemente porque la economía política puede y debe dominar también estas esferas en cuanto economía política.”
Sobre el ocio y el sector terciario en general (servicios): “Para que la automatización, u otras formas menos extremas de aumento de la productividad del trabajo, no disminuyan efectivamente el tiempo de trabajo socialmente necesario a escala de toda la sociedad, es preciso crear nuevos empleos.”
“El espectáculo es un dinero solo para mirar”
“El poder tiene que suplantar la satisfacción de las necesidades humanas primarias por una producción ininterrumpida de seudonecesidades que remiten a la gran seudonecesidad: el mantenimiento de su imperio.”
“Puesto que el uso de la mercancía abundante no puede proporcionar satisfacción, ésta se busca en el reconocimiento de su valor como mercancía: tal es la utilidad de la mercancía que se basta a sí misma; tal es para el consumidor, la efusión religiosa hacia la libertad soberana de la mercancía”
