Carta de Hermann Hesse a su padre
Después de que escapara del seminario de Maulbronn, los padres del joven Hermann Hesse le ingresan en un sanatorio mental situado en la ciudad de Stetten, convencidos de que ha perdido la razón. Hesse tiene entonces quince años. Comienza en esta época una breve correspondencia culminada en la prodigiosa carta que el pequeño Hermann envía a su progenitor:
"Estimado señor:
Ya que usted se muestra tan a las claras dispuesto a hacer sacrificios, quizá pueda pedirle siete marcos o directamente el revólver. Una vez que usted me ha llevado a la desesperación, supongo que estará dispuesto a librarme de ella y librarse rápidamente de mí. En realidad ya debería haber reventado en junio.
Usted escribió: "No te hacemos ningún terrible reproche" porque me quejo de Stetten. Esto también sería bastante incomprensible para mí, pues el derecho a despotricar no se le puede quitar a un pesimista, porque es lo único y lo último que tiene.
"Padre" es una palabra extraña, parece que yo no la entiendo. Debe designar a alguien a quien se puede amar y se ama, desde el corazón. ¡Cómo me gustaría tener una persona así! ¿No podría usted darme algún consejo? En otros tiempos era fácil salir adelante. Ahora es difícil sin certificados, tarjetas de identificación, etc. Tengo quince años y soy fuerte, quizá pudiera encontrar trabajo en un escenario.
No me apetece parlamentar con el señor Schall, detesto ese frac negro sin corazón, podría matarle a puñaladas. Él no me concede el derecho a una familia, como tampoco me lo concede usted o cualquier otra persona.
Sus relaciones conmigo parecen volverse cada vez más tensas; creo que si fuese pietista y no fuera humano, si convirtiese cada una de mis cualidades y mis tendencias en justo lo contrario, podría estar en armonía con usted. Pero así no puedo ni quiero vivir en absoluto, y si cometo un delito, para mí usted, señor Hesse, tiene la culpa, puesto que me quitó la alegría de vivir. El "querido Hermann" se ha convertido en otro, en alguien que odia el mundo, en un huérfano cuyos "padres" viven.
No vuelva a escribir nunca "Querido H.", etc., es una mentira indecente.
Hoy el inspector me ha visitado dos veces mientras desobedecía sus órdenes. Espero que la catástrofe no tarde en llegar. ¡Ay, si hubiese aquí anarquistas!
H. Hesse,
prisionero en la cárcel de Stetten
donde no está "castigado". Empiezo a pensar sobre quién es en todo este asunto el débil mental. Por lo demás, desearía que se acercase usted por aquí algún día."
