De "Cartas a Theo" de Vincent Van Gogh
“Si algo en el fondo de ti te dice: "Tú no eres pintor", es entonces cuando hace falta pintar; aquél que sintiendo esto se va a casa de sus amigos y les cuenta sus penas, pierde un poco de energía, un poco de lo que mejor lleva dentro. Sólo pueden ser tus amigos aquéllos que también luchen contra esto, aquéllos que por ejemplo de su propia actividad estimulen lo que hay de activo en ti. Es preciso ponerse a la tarea con aplomo, con una cierta conciencia de lo que se hace es conforme a la razón, así como el labriego guía su carreta o como nuestro amigo que, en mi pequeño croquis, rastrilla su campo, y lo rastrilla él mismo. Si no se tiene caballo, uno mismo es el mismo caballo. Hay una frase de Gustavo Doré que yo he encontrado siempre muy bella:"Tengo la paciencia de un buey". Yo veo dentro de ella algo bueno, una cierta honestidad resuelta: es una verdadera frase de artista. Cuando se piensa en personas en las cuales el espíritu concibe cosas de este género, me parece que los razonamientos que sólo asoman en boca de los marchands de cuadros, a propósito de ‘artistas dotados’, no son más que un horrible graznido de cuervo. ‘Tengo paciencia’, qué sereno es esto, qué digno; tal vez no se diría si precisamente no hubiera todos estos graznidos de cuervos. Yo no soy un artista -qué grosero es esto-, incluso pensándolo de sí mismo. ¿será posible no tener paciencia, no aprender de la naturaleza a tenerla, a tener paciencia viendo cómo aparece silenciosamente el trigo, crecer las cosas? -¿será posible valorarse como una cosa tan absolutamente muerta, que hasta se llegue a pensar que ni siquiera se puede crecer más? ¿Pensaría alguien, por ventura, en contrariar intencionalmente su desarrollo? Digo esto para hacer ver cuán tonto encuentro el hablar de artistas dotados o no dotados. Pero si se quiere crecer, es preciso hundirse en la tierra. Te digo pues: plántate en la tierra de Drenthe y germinarás; no te seques en el empedrado. Hay plantas que crecen en las ciudades, me dirás; sea, pero tú eres trigo, y tu lugar está en un campo de trigo... No pienso decirte nada nuevo, en lo más mínimo; te pido tan sólo que no vayas al encuentro de ideas mejores que las que ya llevas dentro.”
“Vamos, viejo, ven a pintar conmigo en el bosque los campos de patatas, ven, pues, a galopar conmigo detrás de la carreta y el pastor, vente conmigo a ver los fuegos, a tomar un baño de aire puro en la tempestad que sopla sobre la floresta. Ven a meterte en el verde. Yo no conozco el porvenir, si hay que esperar un cambio o no, o si tendremos el viento con nosotros, pero en todo caso no puedo hablar de otra forma; no es en París, no es en América donde hay que buscar, todo es eternamente parecido. Cambia, en efecto, pero es en el campo donde hay que buscar.”
